septiembre 01, 2009

Crónica de una dieta anunciada 4 - Los resultados

Sigo haciendo ejercicio. Sigo a dieta (ehem... casi). Sigo poco a poco perdiendo centímetros de circunferencia y ganando salud.
Lo que me gusta de todo este proceso es que he cambiado mis hábitos desde lo profundo, no como una serie de medidas de emergencia ante mi incipiente obesidad sino como un nuevo estilo de vida. Me descubro llenando mi plato de ensalada y verduritas cocidas, evitando los alimentos excesivamente grasosos y disfrutando de las caminatas espontáneas cuando se me presenta la ocasión.


Y hay un beneficio adicional, que se agradece enmedio de esta recesión económica: estoy recuperando ropa que había guardado en las entrañas de mi clóset "para cuando baje de peso". Pues no he bajado tanto de peso, pero mis medidas ya son otras, así que ya estoy usando diversa ropa que estuvo guardada durante años (¡años!). Vamos, hasta recuperé un par de zapatitos de hace no menos de 10 años, que seguramente me puse unas tres veces y luego tuve que guardar porque... sí, hasta los pies engordan.

Ahh, interesante historia la de estos papos: primero, sobrevivieron quién sabe cómo a mis periódicos ataques de “regala-lo-que-no-te-has-puesto-en-cierto-tiempo". Además, son Gucci, de la época en que alguna excelente fábrica de zapatos mexicana tenía la licencia de esa marca y producía los modelos internacionales, incluyendo una muy cómoda línea de "medio tacón” (como decía mi amá) para las oficinistas de vida activa, a precios bastante razonables. Yo tenía colección.
Maldita inflación, recesión y depresión. Recuerdo que en mis años de secundaria y prepa usaba camisitas de Lacoste originales, y mi mochila alguna vez fue un bolso de LeSportsac. Y juro que éramos (somos) de familia modesta, simplemente sí se podían comprar esos artículos. Ahora que han vuelto esas marcas a México me doy vueltas por sus boutiques y me infarto: los precios son altísimos. De la misma manera, parece mentira que pasé la mitad de mi vida laboral calzando Gucci. Y ahora sólo un par sobrevive.

Lo que no sobrevivió fue mi vestidito negro, esa mítica prenda que saca de apuros a la hora de los compromisos de última hora (o agendados). Con el entusiasmo de haber entrado cómodamente en mis jeans favoritos me puse a buscar el vestidillo que me hizo pasar una noche terrible en una cena (o comía o respiraba, no podía hacer ambas cosas so pena de tronar el cierre) para ponérmelo y vengar mi honor... y nada. La petite robe noir había sido víctima de un arranque de coraje por los kilos de más y ahora languidece en algún ropero ajeno. Mademoiselle Chanel debe estar lanzándome una mirada reprobatoria desde el más allá.

5 comentarios:

Kishiria dijo...

es cierto, maldita devaluacion, muchas cosas ya son completamente inalcanzables gracias a ella.

muchas felicitaciones por los kilos de menos

paularincones dijo...

Esas benditas medidas reducidas, cómo nos ponen contentas, verdad?

Me sentí tan mal conmigo misma, tengo pilas de ropa para usar cuando baje de peso y ahí se han quedado por años. A ver si ahora que este enanito salga de mi hago algo con mi cuerpo.

Besos y muchísimas felicidades, sigue así (me oí como maestra de primaria, verdad?)

Carmen Tye dijo...

Mil Felicidades!!
Yo desde Enero quiero bajar... ains!!

El little black dress.. nunca debe de faltar, eso de como o respiro me ha fascinado!

es una pena cuanto nos suben las cosas de precio, sabes que dentro de todo uno tiene el beneficio cuando puedes cruzar la frontera sin mayor inver$ion debido a la distancia.. te encuentras una de ofertas que es un pecado a veces lo que hay que pagar por aca..

A ver si sigo tu ejemplo!!
besos guapa!

Ale dijo...

ahhh..comidita sana ;D .. se refleja hasta en la piel,,, peero la hstoria de mis kilos es ...complicada...algún día la publicaré...mmm leyendote el post anterior,, me defino budista por concordancia,, de esas veces que lees la definición y dices ¿¿que tiene de raro??¿¿que no todos piensan así???...mmm eso me recuerda que he diferido publicamente en algunos sitios,llegando a mi casi excomulgación, expulsión de un colegio marista,, y casi de otro lassallista....por preguntar ¿¿porqué??? (imagínate un anciano brother lasallista gritándome :: es el demonio que habla por tu boooocaaaa ##$$%%&/ jaja)) en fin,, me daré una vuelta por los links que mencionas... saludines,, ánimo con la dieta ...No le digas a nadie, bajé 30 :-O .. siiii

Doña M dijo...

No sabes cómo envidio tu progreso. Yo ando atoradísima. Toda mi vida he padecido de cambios de peso. En fin... sigo intentándolo.

El tema de la ropa es siempre inagotable. Yo no sé guardarla por mucho tiempo, pero lo que es peor es que tampoco sé comprarla muy seguido. Me quedo con el mismo par de jeans hasta que de verdad ya no se pueden usar... Y he descubierto que tengo zapatos más viejos que mis sobrinos. A veces hasta como que orgullocita estoy de eso.

Obvio, de marcas... creo que las únicas que me sé son: Havana Joe, Camper... ¿Levis? Yo le quito las etiquetas a todo, me pican.

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