I’m too sexy for my shirt. Así decía una canción noventera que hacía mofa de la moda y los modelos. Hagan de cuenta la película de Zoolander, pero en canción. Lo terrible del caso es que el mundo de la moda no está taaaan lejos de esos ejemplos.
Confieso mi afición por la moda. La alta costura, los diseñadores, las revistas, las tiendas, etc., me resultan extraordinariamente atractivos... aunque mi closet demuestre lo contrario. Incluso en alguna época estudié diseño de modas, pero me resultó frustrante que la carrera estuviera pensada para la formación de los herederos de empresas relacionadas con la ropa. Por lo que vi, es un medio extraordinariamente difícil para quienes no están conectados desde la cuna con la industria, así que dejé a un lado esos anhelos y satisfago mi sed de haute couture leyendo el Vogue gringo, estudiando un poco la historia de la moda y visitando los sitios de ropa vintage.
Hace algunos meses el actor Sacha Baron Cohen (creador del inefable Borat) protagonizó un divertido escandalito al salir vestido así en la pasarela de Agatha Ruiz de la Prada en Milán (salida totalmente clandestina, por supuesto):

Me encantó la puntada del buen Sacha, particularmente en un desfile de Ruiz de la Prada, una diseñadora que cree que nos veríamos di-vi-nas con vestiditos de este estilo:
