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enero 05, 2014

Aquí vamos de nuevo...

Poco a poco, la ciudad recupera su rutina tras las fiestas navideñas. El último festejo oficial de la temporada, la partida de la Rosca de Reyes, marca el fin del largo y pedregoso periodo celebratorio en México que va del 12 de diciembre (día de la virgen de Guadalupe y banderazo de salida de las fiestas) al 6 de enero (con sus regalitos para los niños y el ritual casi obligado de la rosca y su muñequito).
Una rebanadita nada más...
Aunque no sigo la mayoría de las tradiciones de la temporada, la comida no se me escapa. La comedera, más bien. Si algo celebramos en la casa es el cierre del año, y buena parte de la celebración gira en torno a ir a las tiendas gourmet (ay sí), vinaterías y supermercados y surtirnos de pequeñas delicias que nos saquen de la rutina durante estos días. Quesos, carnes frías, conservas, panes selectos y vinos de aquí y de allá... y claro, postres y chocolatitos. Nada de bacalao, romeritos o pavo; nos las arreglamos muy bien con lo que econtramos ya hecho o que requiere de mínima preparación. Parafraseando a una encantadora amiga mía, armamos un banquete en un abrir y cerrar de latas.

Pero eso sí, cuando el pantalón empieza a apretar y el cachetito se ve más redondo que lo habitual, hay que revisar la cartera y renovar la membresía del gimnasio. Nosotros y la mitad de la población urbana occidental nos hacemos el propósito de, ahora sí, ir por lo menos 4 días a la semana al gym y sudar esos turrones y esos bocadillos de queso brie tan solicitados durante las fiestas. Ah, y esas copas de vino y otros licores también hicieron lo suyo, así que a sacar los pants y a darle a la elíptica.

Un año y otro también, el mismo lavado de coco: ahora sí bajo de peso, ahora sí me voy a ejercitar en serio, ahora sí...
Lo trágico es que AHORA SÍ lo necesitamos. Sin demora. De hecho, para ayer.

Porque los "puentes" de Guadalupe-Reyes se van a seguir sucediendo uno tras otro, cada año sin parar. Pero cada año la cuesta se hace más empinada y la salud más frágil.

¿Alguien sabe dónde dejé los malditos tenis?
 

diciembre 10, 2012

¡¡Aaaarrrraaaancaaaann!!

Apenas en uno o dos días más (dependiendo de cuándo estén leyendo esto) tendremos encima el mítico periodo de Guadalupe-Reyes. Ya no le digo puente, pues por lo que veo es cada vez menos la gente que realmente deja de trabajar completamente en esos días. Del 12 de diciembre al 6 de enero lo único que realmente se detiene casi por completo son los trámites de gobierno, de ahí en fuera, los mortales de esta tierra andamos como locos.

La mayoría de nosotros atravesamos el supuesto puente haciendo malabares entre el trabajo, los compromisos sociales, las tradicionales reuniones familiares y uno que otro imprevisto. Agreguen a esto la locura del tráfico (del cual ya ni las ciudades medianas o pequeñas se salvan) y el afán consumista que nos ataca en estas fechas (¡¡NECESITO llene el espacio con cualquier cosa URGENTEMENTE!!)... y tendremos una combinación letal, que se repite año con año, de forma infalible.

Volteo hacia la sala de mi casa y no, no se ve la Navidad por ningún lado. En algún momento saldrán las dos heróicas cajas de adornitos (heróicas porque han sobrevivido a mis ataques de desprendimiento y minimalismo de tres pesos) y pondré ambiente adecuado a las fechas... pero no hoy.

No sé cómo andarán ustedes, pero por lo que he visto y oído entre amigos y conocidos, muchos estamos hasta el tope de trabajo. Eso es muy bueno, claro que sí, pero sé de gente que de la nada la han mandado a viajes de negocios a (casi) el otro lado del mundo por estas fechas, otros que están cosechando justo ahora el fruto de meses de esfuerzos de venta que no parecían prosperar, y así una y otra vez. Paradójico que temporadas "secas" se contagien en varios sectores en apariencia inconexos, así como las bonanzas. Esperemos que el momentum siga para todos y que haya trabajo a pasto.

Pasemos pues la temporada lo mejor que podamos, y aquí nos leemos, pues este blog no cierra... bueno, no mucho.
Grumpy cat, el gato más refunfuñón de la web, tiene sus propias ideas al respecto de las Navidades

diciembre 18, 2011

Esperando el final

Hace un par de días pasé cerca de un popular restaurante de mi barrio durante las horas de la tarde y pude oír la música, las risas y el alboroto habitual de una fiesta navideña. Y de pronto lo entendí: no se trata de la celebración religiosa ni del cierre de un año civil (que a fin de cuentas son sólo fechas en las que convenimos por hábito), sino la necesidad humana de celebrar. Celebrar algo, lo que sea, y en grupo.

Ahora nos acercamos al fin de un año difícil para todo el mundo. Un año incluso terrible para muchos. Un año de horror... y sin embargo tanto yo como mi familia lo estamos terminando bien, sanos y a salvo. Gracias por eso. Gracias a todos los que contribuyen a nuestro bienestar. Gracias a todos los que forjan, aún sin saberlo, nuestra felicidad. Gracias a ustedes.

Un par de meses atrás, surfeando por los canales de la tele, capté un video en el muy maltrecho MTV que llamó mi atención al momento. Un concierto masivo en plena Plaza Roja de Moscú, con una banda que rockeaba con todo y que me llegó al tuétano. Muy tardíamente vengo descubriendo a Linkin Park y me tienen impresionados. Toda la ira y frustración que mueven los resortes del rock clásico están aquí, junto con un rap bien colocado, sampleos, una economía sorprendente de recursos pero aplicados de manera precisa y genial... y la impecable dicción y entonación de su vocalista principal quien pone cada palabra y cada nota en su lugar exacto. Y suenan justo como me siento ahora.

...The hardest part of ending is starting again.
¡Que el nuevo año sea de paz, salud y amor para todos!  ¡Nos vemos en Enero!



La letra completa de esta canción la encuentran haciendo clic aquí (MetroLyrics).

diciembre 07, 2011

Sueños de invierno

Será el calentamiento global, o la edad, pero los otoños y los inviernos de mi ciudad (que es chinampa, como diría Dehesa) ya no son como antes. El cambio de horario cada vez me afecta más, aunque según mis cálculos, este horario de invierno es la hora "normal" que disfruté durante toda mi niñez y juventud (divino tesoro).
En cuanto al clima, ahora tenemos por acá un otoño muy al estilo de Estados Unidos, con lluvia, nublados, viento y frío... aunque ha sido una situación intermitente. Hoy, por ejemplo, hay un sol simpaticón y la temperatura está muy agradable, aunque en el norte de México se están congelando.

Ahhh, pero además, ya es Diciembre. Es un hecho que apenas llegado este mes todos los chilangos entramos en onda ya-casi-es-Navidad-tengo-que-arreglar-la-casa-además-ir-comprando-lo-de-la-cena-y-los-regalos-y-el-tráfico-está-horrible-y-qué-me-voy-a-poner-para-el-año-nuevo-¿cuándo-me-dan-el-aguinaldo?-tengo-que-ver-a-los-amigos-antes-para-darles-el-abrazo... ohhh, la neurosis colectiva.´
Auméntenle a eso que cerca de casa están haciendo la nueva línea del Metro y hay calles y avenidas cerradas, por lo que salir de esta su casa (su depa, más bien)  por la tarde para ir hacia el norte de la ciudad se vuelve un martirio. Y regresar ni se diga.

Ya para terminar mi habitual rosario de quejas decembrinas, les platico que no tengo vacaciones en estas épocas. Oh, no. Eso de ser empresaria (micro-mini-nano empresaria) implica estar al pie del cañón todo el año, y por lo que se ve, esta temporada navideña no va a ser la excepción. Gracias a mis clientes, de verdad les agradezco el tsunami de trabajo... sólo desearía que estuviera mejor repartidito a lo largo del año. Así que tendré que hacer mis compras del super a horas tempranas de la mañana, planearé las salidas con los amigos como si fueran campañas militares (GPS en mano) e involucraré a la familia en el arreglo de la casa (el Grinch en mí se rebela, pero este año no nos escapamos de las esferitas y las campanitas jingle all the way).

Diciembre me gustó... ¡para hibernar!
"Ya, ya, mucho bla, bla, bla. ¿Y dónde está el reporte que te pedí hace 10 minutos? ¡Movidita, ¿eh?!"

diciembre 21, 2010

La noche más larga

Cito a la muy útil Wikipedia: En el solsticio de diciembre (invierno en el hemisferio norte), se celebraba el regreso del Sol, en especial en las culturas romana y celta: a partir de esta fecha, los días empezaban a alargarse, y esto se asociaba a un triunfo del Sol sobre las tinieblas, que se celebraba encendiendo fuegos. Posteriormente, la Iglesia Católica decidió situar en una fecha cercana, el 25 de diciembre, la Natividad de Jesucristo, dándole el mismo carácter simbólico de renacer de la esperanza y la luz en el mundo y tratando así de solapar al mismo tiempo la festividad pagana previa.

Así que desde hoy el sol vuelve, los días se hacen más largos y renace la esperanza. Que no sólo se quede en esperanza, sino que vuelva la paz y tengamos por fin justicia, tranquilidad y orden en todo el país y en cada ciudad, en cada colonia y en cada hogar. Que esta noche larga termine pronto para todos, que la luz triunfe y que todos dejemos el miedo atrás.

Que el mérito que pueda generar con mis acciones sea de beneficio para todos los seres

ESTE BLOG TOMA UN DESCANSO, NOS LEEMOS EN ENERO 
¡FELICES FIESTAS PARA TODOS!


diciembre 02, 2010

Diciembre otra vez

Las nochebuenas del jardín aparecieron hace unas tres semanas. Los días se acortan cada vez más, los villancicos atacan por todas partes y el tráfico se pone peor de lo que ya es siempre. Otro Diciembre. Otra "temporada navideña" que no celebro como tal, pero que celebro al fin.
Me sigue pareciendo curioso cómo la publicidad tiende a evitar cualquier mención del nacimiento de Jesús, pero en todas partes vemos anuncios sobre "la luz de la ilusión", "la magia de la Navidad", "sentir otra vez", "la alegría" e incluso "el verdadero sentido de la Navidad"... sin aceptar nunca el origen eminentemente religioso de la fiesta. Claro que esto es para vender, vender y vender sin meterse en demasiadas complicaciones y sin herir susceptibilidades, para incluir tantas orientaciones religiosas como se pueda, así como para seducir a quienes no practican ninguna religión pero reciben aguinaldo.  
Ohhh, tantos sentimientos encontrados, tanto análisis innecesario... y tan fáciles que eran las cosas en la niñez: simplemente seguir la senda espiritual marcada por la familia y recibir regalitos de los santos emisarios en cuestion, fueran el Niño Dios, Santa Clos o los Reyes Magos... ¡o todos!

Diciembre. Luna llena, solsticio de Invierno y eclipse lunar el próximo día 21. Hanukkah a partir del 1° y Día de la Iluminación de Buda el 8. Año nuevo islámico el día 7. Guadalupe-Reyes a partir del 12 y Posadas a partir del 16. Cumpleaños del Emperador de Japón el 23. Nochebuena el 24 y víspera de Año Nuevo el 31. Hay para todos ¡así que a celebrar!

Imagen: "Invierno" de Alphonse Mucha

noviembre 16, 2010

Crepúsculo

Mi cielo rojo
Nooo. No voy a hablar de vampiros, aunque considerando que nací en sábado, que mis colmillos siempre fueron afilados hasta que un dentista tuvo a bien limarlos, que huyo del ajo en todas sus formas y que soy hija y nieta de mamás solteras, en algunas provincias europeas sí me considerarían candidata a vampiro. Por eso evito viajar por Rumania y zonas circunvecinas... pero ya me desvié del tema. De hecho, mi problema es el opuesto al de Drácula y demás vampiros clásicos: al llegar la puesta de sol lo que quiero es descansar.
Bueno, descansar, cenar, dedicarme a actividades lúdicas, dormir... el chillaxing en pleno. Mis neuronas se niegan a trabajar de noche, por lo tanto siempre fue para mí un suplicio el tener que estudiar o hacer trabajos de la escuela hasta la madrugada, o como me pasaba en cierta empresa para la que laboré,  tener que trabajar noches enteras para presentar propuestas en las licitaciones del gobierno, de las cuales yo solía terminar mi parte a una hora decente pero debía esperar a que toooodos los demás terminaran para armar las carpetas, las cuales solían quedar listas hasta las 8 o 9 de la mañana del siguiente día. Porque en efecto, hay gente que funciona mejor de noche y bajo presión, así que varios de mis compañeros empezaban a hacer las partes que les correspondían a eso de las 4 o 5 de la tarde del día anterior a la presentación del concurso. Grrrrr.

En mi no muy lejana adolescencia (ajá) hice mi primer viaje al extranjero: un intercambio estudiantil en Canadá, tres semanas durante el verano. La primera noche que pasé allá me impactó ver luz solar hasta las 8 pm, con un persistente halo de iluminación en el horizonte hasta pasadas las 9. Sorprendente. Durante mi niñez la noche empezaba del todo a las 7 pm, con una oscuridad ya notable y las caricaturas de la Pantera Rosa en la tele.
Hace pocos años visité el sur de España durante la primavera y también disfruté y me maravillé con los laaargos días, que se prolongan desde antes de las 6 am hasta las 9 pm o un poco más. Nunca he tomado siesta, pero durante esas dos semanas sí fue una necesidad, para aguantar el trajín de horas y horas de luz  y actividades.
¿Alguien se acuerda hace cuantos años que empezamos a usar en México el horario de verano? Aunque mucha gente se queja hasta la fecha de tener que salir a oscuras de la casa, para mí fue una bendición. Realmente al principio no sentí el cambio por las mañanas, ya que siempre había salido muy temprano mi hogar para ir a la escuela o al trabajo, pero las tardes de prolongada luz solar me encantan hasta ahora. Me siento más segura en la calle mientras hay "luz de Dios", como decía mi abue. Además, siento que soy más productiva entre más iluminación natural tenga, por lo que sigo trabajando hasta que la noche cae del todo.

Según yo éste, el horario de invierno, es el horario habitual que solíamos tener antes del cambio. Lo malo es que con los meses de ocasos tardíos que tanto disfruto esto de ver ponerse el sol a las 6 ya no me gusta. Vivo en una zona montañosa, así que la puesta de sol nos llega un poco antes que al valle. Desde las 4:30 la luz empieza a enfriarse, a las 5:30 ya siento llegar el crepúsculo y a las 6 ya me perdieron. Estoy levantándome más temprano para compensar mi incapacidad laboral nocturna y tengo que hacer más ejercicio para contrarrestar el hambre loca que me está atacando este otoño. Como decía mi amá, si así estoy ahorita ¿qué voy a hacer en invierno?

enero 11, 2010

Un dígito

Así anduvieron las temperaturas este fin de semana para el Valle de México y zonas cercanas, eso ya no es noticia. Lo que me sorprendió en mi visita sabatina al D.F. fue ver la cantidad de ropa invernal que tienen (tenemos) los chilangos. Salieron los gorros y bufandas, los guantes, las chamarras tipo Michelin (de esas con las que parecemos llantas apiladas), las botas... y las sombrillas gabardinas. La lluvia pertinaz lo complicó todo, pues además de pelear contra el frío los que nos aventuramos a las calles tuvimos que lidiar con horas y horas de lluvia, desde el chipi-chipi pertinaz hasta los irritantes aguaceritos gélidos. Los mexicanos del altiplano nomás no estamos acostumbrados a estas cosas, pero por lo que vi, casi todos hicimos caso de los pronósticos y salimos a la calle en calidad de esquimal.
Yo usé una vetusta chamarra que compré para ir a Canadá (la única que tengo) y vaya que el clima defeño del sábado estaba parecido al de Vancouver en otoño. Con la salvedad de que por acá la calefacción está limitada a ciertos lugares y poquísimas casas la tienen. Supongo que poca gente tiene siquiera un calentador eléctrico. En mis recorridos me agradó que el Metrobús estuviera calientito, pero en el Metro tenían el aire acondicionado como si fuera primavera. No manchen.

(¿Africam Safari? Nooo, un parque zoológico en Escocia. Inche frío, dicen los leoncitos)

Por mis rumbos Morelenses la cosa no está mejor. La zona en la que vivo es boscosa, de por sí fresca, así que ahora estamos congelándonos. La chimenea ayuda pero no calienta tooooda la casa, los calentadores chupan electricidad como esponja y los techos son altos, así que no hay manera de calentar tanto aire interior. Por primera vez en seis años de vivir aquí, el sábado al entrar a la casa la sentí más fría que el exterior. Eran las 7:30 pm. La noche fue brutal. Brrrrrr.
Contrario a mi costumbre, escribo esto en la mañana. Ando en pijama (matapasiones) y bata (acolchadísima), sin bañar ¡porque se me acabó el gas! ya que no revisé a tiempo el $%&# medidor. Me niego a echarme el regaderazo de agua fría en estas condiciones, vamos, aborrezco el agua fría aún en verano. Y en toda Cuernavaca el agua es fría fría fría incluso en verano. Así que en lo que llega el gas mejor me pongo mis guantes, voy a darle de comer a los pingüinos y dejo de quejarme.

enero 06, 2010

Fin de fiesta

Hoy termina el mítico Guadalupe-Reyes, que más que maratón es una carrera de obstáculos. Nadie puede decir que ha vivido el megapuente navideño hasta que no lo hayan despertado los cuetes guadalupanos el 12 de diciembre a las 5 a.m., o hasta que no se haya aventurado a algún Liverpool el 23 por la tarde, o hasta que no haya tratado de hacer un bacalao a medio desalar el mero 24 al mediodía, o que hasta que se haya sacado muñequito en TODAS las roscas que probó. No fue mi caso este año, pero ya experimenté esas delicias navideñas.
Me tomé casi un par de semanas de vacaciones blogueriles, no por falta de ganas de escribir, ni porque mis múltiples actividades sociales me lo impidieran (I wish)... sino porque ustedes (ah, malditos) andaban todos de vacaciones en quién sabe dónde. Hasta los grillos se oían por estos espacios cibernéticos, de tan solo que estaba.

Pero aquí estamos de vuelta, algunos apenas reintegrándose a sus actividades, otros, como la de la voz, nunca nos apartamos del todo. Orgullosamente declaro que estuve trabajando hasta las 7 p.m. del día 24 y algunas horas del 25, mismo caso para el 31 y el 1 de enero. ¡Empecé el año con trabajo hasta las orejas! Soy feliz por ese lado. Lo que no me hizo feliz fue el desplante pirotécnico de mis vecinos. Mucha crisis, pero buenos cuetotes que echaron, tanto de los bebibles como de los tronantes, para horror de mis perros, que aborrecen esos desplantes. Tuvimos cuetes durante to-di-ti-tas las posadas, y no se diga el fin de año.
La dieta y el ejercicio fueron básicamente olvidados durante esta temporada. La lonjita discreta reapareció, pero la lucha sigue adelante. Por lo menos los jeans me cierran bien todavía. Estoy planeando un makeover personal que me va a dejar chulísima y sobre todo más sana, así me lleve el resto del año. No serán cambios drásticos, sino procesos permanentes de mejora, por dentro y por fuera. Algo así como mi programa personal de Mejora Continua de la Calidad.
Está haciendo un frío del carambas por acá y hemos tenido desperfectos domésticos, nada grave pero sí incómodo. Los retos siguen. La familia cambia. El año va a estar movidito.

En una palabra (o tres), la vida sigue. Otro año. Otra década. Otra oportunidad. Y tomo como lema del 2010 lo que dicen al final de una muy ochentera película: Be excellent to each other.

diciembre 22, 2009

No estamos solos...

...Pero así parece.
Aunque sigo trabajando en la oficina y dirigiendo este navío que se llama hogar, la actividad va bajando poco a poco. Menos ruido, menos llamadas, un poco menos de correo electrónico... Pero las tiendas y los restaurantes a reventar, los planes viento en popa y el estrés presente como si nada.
Estoy cerrando el año con salud y trabajo. Y harto amor. Así que todo está bien.

Me retiro del espacio blogueril por estas dos semanas de vacaciones, aunque no las tome yo como tales.
Enorme agradecimiento a todos mis lectores (¡wow, tengo lectores!) y amigos, que estas fechas los encuentren sanos y felices. Y sobre todo con salud y paz.

Paz para todos, en todas partes

Navidad: 1 Grinch: 0
¡Después de todo, tengo corazoncito!

diciembre 07, 2009

La Sra. Scrooge ataca de nuevo

“¿Y cuándo empiezas a poner las cosas de Navidad?” La pregunta surge año tras año en los primeros días de Diciembre. Y la respuesta al mundo siempre es la misma: nunca empiezo a decorar antes del 20 de este mes. Incluso he llegado a hacerlo por ahí del 23 en la tarde. Pero internamente la respuesta es otra: este año no quiero decorar. La verdad, casi nunca quiero decorar. No, no y no.
Hace ya algún tiempo que me debato entre la modalidad de Sra. Clos y un híbrido Scrooge-Grinch que se apodera de mí por estas fechas. Me encantan los arbolitos decorados, los nacimientos y las esferas... pero en las casas de mis amigos y en los centros comerciales. La escarcha me da comezón nomás de verla, la nieve de unicel me parece una aberración, los gnomos vestidos de verde están como para darles un patada... Y año tras año cedo a las presiones y salen las mismas series de foquitos, las mismas ramas de pino sintético, las mismas figuras de siempre. Lo peor es que tengo un revoltijo de diferentes cosas adquiridas a través de los años y procedentes de diferentes casas y familias, muchas de las cuales no combinan entre sí (las cosas, no las familias). Y desde que vivimos en una casa, los objetos que llenaban de “espíritu navideño” mi anterior micro-departamento aquí se ven perdidos y hasta medio tristes. Tristes y medio, en realidad.

El año pasado compramos un mini-pino en maceta y lo decoramos con mini-luces y mini-adornos. Se veía simpático, pero el pobre no sobrevivió para este año. Me niego a comprar otro, ni se diga de participar en el triste ritual de tener un árbol alguna vez vivo muriendo por segunda vez en mi sala.

Además, está el tema espiritual. Mi enfoque religioso ha cambiado desde las épocas en que ponía alegremente el nacimiento (con aquel San José de manita quebrada que nunca reparamos) en compañía de mi abue, así que me siento un tanto hipócrita al tratar de celebrar un acontecimiento espiritual que ya veo con otros ojos. Respeto enteramente la tradición que priva entre mis amistades y familiares... pero simplemente las cosas han cambiado para mí. Meses después de la muerte de mi amá puse como siempre el nacimiento en su honor... y la experiencia fue de lo más triste que he vivido. Desde entonces el "misterio" (así le decimos por acá a la Sagrada Familia) duerme en sus cajitas, esperando a que me decida yo a cederlos a alguna buena alma católica. Y sin embargo no le hago el feo al bacalao y a los romeritos, y este año planeo hacer un “bacalao” de soya a la vizcaína para compartir con las facciones vegetarianas de la casa. Digamos que me niego a perder la parte gastronómica de la Navidad, pero lo demás... hmmm, no sé.

Hace unos años ví en Praga una tienda decorada con haces de ramas secas y delgaditas atadas con moños. Unas lucecitas por aquí y por allá y voilá, ambiente invernal sin ser comercialmente navideño. Tal vez tome ese camino y así me evito estar contestando la terrible pregunta “¿Y por qué no decoraste tu casa para Navidad?” Aunque si el Grinch vence, la respuesta va a ser “¡Porque no se me dió la gana!”.

diciembre 02, 2009

Peel me a grape

Recreo la escena una y otra vez: pequeño club de jazz, todas las luces sobre el escenario. Ambiente festivo, gente que ríe... y todos en silencio ante los primeros acordes del piano. Aparece mi diva interior, sexy vestido largo, alguna joya resplandeciente, micrófono en mano y toda la actitud necesaria para cantar estos versos, deliciosamente incorrectos.

Sírvanse una copa, suban el volumen y escuchen mis demandas.



Peel me a grape, crush me some ice
Skin me a peach, leave the fuzz for my pillow
Start me a smoke, talk to me nice

You've got to wine and dine me
Don't try to fool me bejewel me
Either amuse me or lose me
I'm getting hungry, peel me a grape

Pop me a cork, french me a fry
Crack me a nut, bring a bowl full of bon-bons
Chill me some wine, keep standing by
Just entertain me, champagne me

Show me you love me, kid glove me
Best way to cheer me, cashmere me
I'm getting hungry, peel me grape

Here's how to be an agreeable chap
Love me and leave me in luxury's lap
Hop when I holler, skip when I snap
When I say, "do it," jump to it

Send out for scotch, call me a cab
Cut me a rose, make my tea with the petals
Just hang around, pick up the tab
Never out think me, just mink me
Polar bear rug me, don't bug me
New Thunderbird me, you heard me
I'm getting hungry, peel me a grape

En voz de la gran Nancy Wilson, la interpretación de-fi-ni-ti-va de ésta, mi canción favorita. Enjoy.

febrero 13, 2009

Pulmonía cuata

Eso se lo oía decir a mi mamá, para referirse a alguna enfermedad respiratoria que era tan mala que atacaba a los dos pulmones. Supongo que si se tiene pulmonía invariablemente se afectan los dos pulmones, pero en fin, el caso es que no tuve pulmonía, pero sí una gripa cuata y serial.

Pasé 5 años sin sufrir siquiera un catarrito y, de la nada (porque nadie a mi alrededor estaba enfermo), a principios de enero empecé con una gripa que fue subiendo de tono hasta acabar en laringitis aguda. Pasé varios días sin hablar (para deleite del dueño de mis quincenas) y si estaba sola en casa y tenía que contestar el teléfono mejor dejaba la contestadora, porque no me entendían nada. Cuando agoté el menú de remedios caseros tuve que acudir al médico. Después de varias inyecciones, cajas de pastillas, jarabitos y demás, cuando por fin me estaba reponiendo... ¡zaz!, otro virus me atacó y volví a caer enferma.

Esta vez se presentó la fiebre, el dolor de articulaciones, la tos de perro que se me agravaba por las noches... el cuadro completo.
Otra ronda de antibióticos diferentes a los primeros, más jarabes e inhalaciones, e incluso días en cama. Había noches en que deveras que creía que tenía algo más que una gripa con tos, pues me sentía tan mal que llegué a pensar en que había contraído la mítica pulmonía cuata, o la influenza española, o por lo menos una bronquitis marca llorarás. Cuando el siseo de mi propia laringe no me dejaba dormir me ponía a recordar las descripciones de terribles enfermedades respiratorias que, por cuestiones profesionales, he tenido que leer en los últimos años. Y para acabarla de amolar, el hecho de tener que dormir (dizque dormir) con varias almohadas para no sucumbir ante la tos me ocasionó una distensión muscular que, en mi desesperación, llegué a imaginar que se trataba de una costilla fracturada por la misma tos. Drama total. Una vil gripa me mantuvo en jaque durante más de dos semanas.
Empiezo a dudar de la eficacia de los jugos de cítricos por las mañanas, las bufandas y suéteres gruesos en el invierno y el evitar compartir lugares cerrados con otros catarrientos. Mi mantra para el próximo otoño será: vacuna contra la gripe, vacuna contra la gripe, vacuna contra la gripe.

diciembre 26, 2008

Burbujas de amor

Ahhh... champaña. Lujosa, festiva, carísima y esquiva champaña. Seca, letal y bien fría, como chica Bond de las malas. Mi relación contigo ha sido esporádica e intensa. Memorables encuentros, pero muy separados entre sí.

Como en aquella cena navideña a la que mi mamá y yo llegamos de rebote, donde el anfitrión sacó muy orgulloso una botella de Moët & Chandon... pero nada más era una, para repartir entre unas 15 personas, así que nos tocó de a traguito.
O cuando fui a Nueva York con una amiga y en el viaje de regreso el avión venía casi vacío. Había copita de champaña de cortesía, pero como veníamos pocos pasajeros, el sobrecargo muy mono nos dejó una botella casi completa para las dos, para que no se desperdiciara. ¡Genial!
O la inolvidable botella que compartí con mi mamá en la Noche Vieja del ’99. Como mi querida madre era muy mesurada (y seguramente estaba tomando alguna medicina) sólo se tomó una copa... y después de las 12 subí a la azotea del edificio donde vivíamos, botella en mano, para ver el inicio del 2000 y los fuegos artificiales de todo el D.F. Nuevo año, nuevo siglo, nueva yo y sólo la champaña de testigo.
Y también están ustedes, notables espumosos que por no ser franceses no les dicen champagne, pero que son muy respetables: Aquel sorprendente Bohemia Sekt de la República Checa, el Cava español, el chileno Concha y Toro, los muy secos y muy burbujeantes alemanes... me refiero a los vinos, no a los germanos en general.
La cuenta de este año va en una botellita de Henckel Trocken alemán y se pugnará por un Freixenet para Año Nuevo. Por solidaridad con un mundo en recesión (y con el presupuesto) este año no habrá champaña en la mesa, pero sí en el corazón.
¡Que siga la fiesta y que corra la champaña, al fin que no manejo!

(Con dedicatoria a Michelle, quien gusta de maridar el sushi con Dom Perignon)

diciembre 17, 2008

Navidaaad, Navidaaad.... ¡booom!

Y no, no es por los cuetes que lanzan alegremente en mi barrio, para horror de toda mi familia (mascotas incluidas). Se trata de una muy particular versión del clásico e inevitable Jingle Bells... al estilo de Ahmed, el terrorista muerto (nomás para seguir con el tema del humor vs. el mal gusto).
El ventrílocuo es Jeff Dunham, la canción: Jingle Bombs. En You Tube hay algunos videos subtitulados, pero sólo encontré este en particular en inglés.
(Y ya aprendí a poner las pantallas directamente, yupiiii)

Chequen ustedes:


diciembre 02, 2008

Diciembre me gustó...

...Para no salir de casa. Desde el sábado pasado se declaró oficialmente abierta la temporada navideña en el D.F., con la inauguración de la pista de hielo en el Zócalo.
Y ahí tienen que yo, tan inocente y desinformada, quedé de verme con una amiga... ¡en pleno centro de la ciudad! Así que hice el periplo Cuernavaca-Zócalo-Cuernavaca (con paradas en San Angel e Insurgentes) enmedio de un tráfico automovilístico y peatonal de los mil demonios. Calles cerradas, gente cargando paquetes y arrastrando niños, colas kilométricas en los cajeros automáticos... ahhh, las delicias de la temporada navideña...
Y además tuve la brillante idea de no hacer las compras del súper el fin de semana, como suelo hacerlo, sino ayer lunes por la tarde, "para no encontrar tanta gente". Ajá. Supermercado abarrotado, anaqueles sin surtir después de la marabunta del domingo, compradores con carritos llenos hasta el tope y esperas de media hora en las cajas para poder pagar.
Pasé una tarde de-li-cio-sa. Y eso que estamos sufriendo una recesión económica mundial...
Aunque la verdad, ver las tiendas llenas me hace pensar que la situación no está tan mal. Espero.

noviembre 26, 2008

El ataque de los pingüinos

Soy fan del horario de verano: me encanta disfrutar de luz solar hasta las 7 o 7:30 de la tarde. Las mañanas oscuras no me afectan, pero en esta época la temprana llegada del anochecer... ugh. Siempre he tenido problemas para trabajar de noche (mmhh, eso sonó raro). Nomás se pone el sol y lo que quiero es cenar, relajarme, dedicarme a actividades lúdicas, y por supuesto dormir.
Y si a eso le agregamos temperaturas sorprendentemente bajas para esta época, frentes fríos atacando inmisericordemente, un grave déficit de suéteres en mi guardarropa y una casa en una zona “fresca”, bueno, tengo motivos (pretextos) suficientes para preparar grandes cantidades de chocolate caliente y meterme a la cama temprano. Con sábanas de franela, por supuesto.
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