Hurgando en la historia familiar para armar otro post (coming soon) me encontré con estos ejemplos de la moda de antaño, que ahora nos parece tan curiosa y exótica, tan cercana y lejana a la vez. Sin más, aquí van las fotos:
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Mi bisabuela María, de unos 12 años, en 1890. El peinadito muy coqueto, el broche en el cuello... y esas cejas gruesas que llegaron hasta mí a través de los tiempos. |
Tanto estilo, tanto cuidado, tanta elegancia en esas fotos de ciudadanos de a pie que tenían la afición de tomarse las fotos en estudio, con sus mejores galas, fuera para tener el recuerdo de una celebración o simplemente para marcar el paso del tiempo y quedar ahí, congelados y presentes en estas imágenes que guarda mi cajita de cartón. Nada de cámaras digitales ni photoshop, sólo un fondo de tela, una cámara de cajón y algunas luces. Y un fotógrafo anónimo que reveló el negativo para que aún ahora podamos ver su obra... y recordar. Siempre recordar.