noviembre 24, 2013

De animales políticos...

Y políticos medio animales. Bueno, ni eso, los animalitos no son dados a hacer desfiguros...

El domingo por la mañana me encontré con un nuevo suplemento en el periódico Reforma. O más bien, integraron el suplemento de política y la sección cultural del periódico en un solo suplemento... y escogieron esto para la portada:
Todas las fotos tomadas (mal tomadas) del periódico Reforma y de su sitio web
Adentro, largo reportaje plagado de fotos sobre la diputada Miriam Saldaña, representante de la delegación Iztacalco por el Partido del Trabajo ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
Esplédida colocación de la foto y de la cita "Hay gente que está en las filas de un partido de izquierda soñando en vivir como gente de derecha". El chiste se cuenta solo.
Las fotos parecen más adecuadas para el TV Notas que para un suplemento de política, pero  parte del texto que las acompaña retrata muy bien la forma en que muchos "representantes" llegan a los cargos de supuesta elección popular [el texto entre corchetes es mío]:

" [Después de vivir 10 años en París] ...en México fundó una empresa de productos para bebés y presidió un club de rotarios. Sin dejar la Canacintra, se empeñó en entrar a la política por las puertas de distintos partidos.
En 2005, llevó al PRD las firmas de sindicalistas que la apoyarían por un puesto público [¿habrá usado su puesto en la Canacintra para torcerle la manita a algunos líderes sindicales?].Tenía en la mira la delegación Benito Juárez, pero el PRD postuló a Alejandra Barrales [lástimaaa].
Recurrió entonces a un amigo del PRI que le argumentó que perdería su tiempo con el tricolor en la capital y le presentó a Alejandro González, cofundador del PT, un partido con mayor presencia en el DF [o sea, ya que no se pudo con el PRD, entonces con el PRI, pero como tampoco se pudo, entonces con el PT. La cosa era entrar].
Para 2009, PT y Convergencia la postularon como precandidata a la delegación Coyoacán, pero el PRD la relegó de nuevo [nomás no la quieren, ¿por qué será?]. A cambio, compitió por el distrito XXXI. Alcanzó 13 por ciento de los votos, pero no una curul.
Tres años después, con la repartición de candidaturas entre PRD, PT y Movimiento Ciudadano, Saldaña ganó para el PT la diputación del distrito XV de Iztacalco [¿por elección o por arreglos internos de los partidos? Además, la señora vive en Coyoacán, por supuesto que NO en Iztacalco]. Después cabildeó al interior de su partido para convertirse en coordinadora de su bancada en la ALDF
[por fin llegó]."

Un coctelito a la salud de los electores
...Y ahora, con el puesto bien amarrado, se da el gusto de cumplir su sueño de toda la vida: enamorar la lente de los fotógrafos. No será el Hola!, pero nada mal salir en el Reforma, ¿verdad señora diputada del PT?
Por cierto, para mis lectores de allende el mar y las fronteras, el PT es un partido de izquierda. Bandera roja con estrella amarilla y toda la cosa. Claro, doña Miriam se declara admiradora de Mao Tse Tung y Ho Chi Minh, al tiempo que se acomoda sus zapatitos Jimmy Choo (nah, parecen de Andrea).

Me pregunto si este reportaje va a causar algún escandalito, pues con declaraciones como "¿cómo puede un pobre sacar de la pobreza a otro pobre?" o "no me gusta ser pobretóloga", sus correligionarios bien pueden sentirse incómodos. Digo, algo valioso pueden tener sus palabras, pero como que no son maneras de decir las cosas, sobre todo cuando se supone que ella representa los intereses de una delegación con un notable índice de pobreza, marginación y violencia (miren que yo conozco bien esos rumbos).
Hasta parece que el Reforma le ofreció este espacio sabiendo que el ego de la señora no se iba a resistir a tal escaparate, aún a costa de las críticas que le va a acarrear... y quizá exactamente por eso. Que ni diga que la "citaron fuera de contexto", lo que está fuera de contexto es ese negligé y esos largos centímertos de pierna al aire.

Si bien son bastante retorcidas las maneras en que mucha de esta gente llega a sus puestos, por lo menos deberían tener algo de respeto ya no por sus representados, sino por lo menos por el cheque que cobran cada quincena. Tantito decoro, caray. Que enseñe pierna cuando acabe su asignación... pero ya para entonces qué chiste, ¿verdad?

Y luego me preguntan por qué no voto por la izquierda mexicana...

octubre 27, 2013

Una sonrisita por favor

La escena se repite una y otra vez. Salgo a la calle y apenas unos pasos más allá de la puerta me encuentro con un vecino, ya entradito en los sesenta años pero en muy buen estado físico. No sé su nombre, pero sé que vive en otro edificio de mi mismo conjunto. Lo saludo con un buenos días o buenas tardes, como corresponda. Y condimento el saludo con una sonrisa, cómo no. ¿La respuesta del señor? Silencio. Pasa a mi lado y ni siquiera me registra en su campo visual. Y esto ha sucedido cada vez que lo encuentro, a lo largo de los años que llevo viviendo aquí.

Peor aún: exactamente esto mismo me pasa con otro vecino de otro edificio. Este caballero en particular ya debe sobrepasar los setenta años y se le ve un tanto vacilante al caminar, pero sale a diario, con disciplina ejemplar, a pasear a su perrito. Pues ni con perrito saluda tampoco. Su cara muestra los estragos de una vida de mal humor constante, hasta sus labios ya forman una "U" invertida y permanente.

Al principio, cuando éramos nuevos en el edificio, pensé que era "natural" que no nos saludaran si no nos conocían. Veníamos de una vida de suburbio, en donde toda la gente se saludaba en la calle, fueran conocidos o no. Caray, hasta por seguridad había que hacerlo, simplemente para verle las caras a la gente que pasaba por las calles. Pero esta es la gran ciudad, así que disculpaba a este par de señores tacaños con sus saludos, quizá por desconfianza hacia los desconocidos. Sin embargo, al paso del tiempo noté que no era personal, simplemente este par no saluda a nadie. Ignoro si se saluden entre ellos, sería interesante ver cómo reaccionan frente a frente.

Ahhh, las inefables jetas. Entiéndase jeta como la cara larga, enfurruñada, con la que andamos por la vida con la esperanza de ahuyentar a todos para que nos dejen en paz. Pero mientras más la usemos, más nos arriesgamos a que la jeta acabe siendo interna. Como la del señor del perrito, cuya cara ya tomó forma de jeta absoluta, como reflejo de la jeta interna que el pobre debe cargar desde hace años.

Digo, entiendo que hay momentos para poner una cara seria y enfrentar al mundo... ¿pero rechazar sistemáticamente un "buenos días"? La verdad, debe ser triste vivir así. No, no, no quiero vivir así.

Por lo tanto, y en honor y recuerdo de mis maestros (siempre tan sonrientes, siempre tan valientes y confiados ante todo), seguiré saludando a este par de señores. Después de todo, quizá realmente necesitan ese saludo y esa sonrisa tanto como los necesito yo.

S.S. el Dalai Lama en su reciente visita a México. Esta foto corresponde a la conferencia que dio en Zacatecas (siento no tener el crédito del fotógrafo). La sonrisa de la chica lo dice todo. Vidas brillantes por dentro y por fuera.

octubre 20, 2013

Inspiración en pantalla

Confiésenlo, ustedes también lo han hecho, una y otra vez...

Están disfrutando de una película o una serie en la televisión, y de repente ¡zaz!, la pantalla se llena con la celestial visión de una prenda... tejida... a mano. ¡Ohhh, qué interesante! De repente la trama pasa a segundo plano y por unos segundos nuestra atención se centra en el cardigan, o el gorrito, o el chaleco, o... en lo que sea que parezca tejido.
Y la inspiración llega con un triunfal ¡hey, yo puedo hacer algo similar!

Como muestra, algunas imágenes que han llamado mi atención en meses recientes
(Ante todo, perdón por la baja calidad, no pude encontrar varias de las imágenes "buenas" que había guardado originalmente):

Primero algo simple, como un gorrito...



Un beanie en punto de arroz, pero admito que al verlo solté de inmediato "¡hecho a mano, claro!" Aparece en la elegante cabecita de Rose Byrne en la película X-Men First Class (Los señores Fassbender y McAvoy mandan saludos a todas las tejedoras).

Y ahora algo más grandecito y evidente...




Aquí tenemos un suéter (pullover) sesentero, directo desde mi serie consentida Mad Men. Por lo que alcanzo a ver, es una construcción muy sencilla, no se ven costuras en las mangas y toda la gracia del diseño reacae en la banda contrastante a lo largo de los brazos y el cuello. Y en punto bobo, nada más, para facilitar las cosas. El suéter de la niña también se ve lindo, de una pieza con manga ranglan y apenas unos calados como detalles. Conociendo el cuidado de la diseñadora de vestuario de esta serie, Janie Byant, no me sorprendería que fueran prendas originales rescatadas de algún ropero antiguo... o hechas específicamente para la filmación.

Y ahora pasamos a algo diametralmente opuesto...


Conozcan a Thoros de Myr, misterioso personaje de la gran, gran, gran serie de novelas y serie televisiva Game of Thrones. Juro que en cuanto ví esa capita dije ¡voy a hacerme una!  Sí, está raída y descolorida, pero se adivina la forma de una capa eclesiástica, quizá una prenda perteneciente a un monje/guerrero (combinación muy socorrida en estas narraciones). La construcción es interesante por el tratamiento de la capa con abertura para los brazos, y los puntos se ven apenas como jersey y punto bobo. ¿Quién se habrá dado a la tarea de tejerla y luego hacerla parecer viejísima?

Y siguiendo con la onda de fantasía medieval....

 
No, en este caso no es tejido, es una cota de malla metálica, gallardamente portada por la Reina Maud, de la miniserie inglesa The Pillars of the Earth (muy, muy recomendable). ¿Y por qué constituye una inspiración? Pues la malla no es mas que un tejido realizado aro-por-aro en algún metal... y hay estambres metálicos, ¿no?. Se me antoja hacer un cuello muy ancho, como un gran tubo que se pueda usar tanto para cubrir el cuello como la cabeza, de ser necesario. Y claro, en un tono acerado, para las modernas reinas-guerreras que salen a matar dragones todos los días.
 
Y qué me dicen ustedes, ¿alguna prenda que hayan visto por ahí en las pantallas del cine o el hogar y que les esté dando vueltas en la cabeza?

octubre 13, 2013

Uuups, perdón...


¿Cuántas semanas sin publicar?... ¡Uy!
Perdón por la prolongada ausencia. La vida a veces sucede a tropezones y los mejores planes cambian momento a momento (instante a instante, añade mi Lama).

Pronto regresaremos con más posts, nuevecitos y brillantes.

Mientras, reciban saluditos cordiales desde la atareada redacción del bló.
 
Súper concentrados todos...

septiembre 21, 2013

Nuestros 15 minutos

Ahhh, las redes sociales. Si estás leyendo esto, seguramente también checas tu Facebook, o tu Twitter, o tu Instagram (o todos) a diario o por lo menos con bastante regularidad. Tienes también un blog, o un Tumblr, o quizá alguna vez dejaste un comentario en alguna nota del periódico en línea que lees de vez en cuando. Mal que bien, todos estamos conectados de alguna manera en los caminos del ciberespacio, sea entre nosotros o simplemente a la compu (o al dispositivo móvil de preferencia).

Eso sí, la exposición tiene un precio: por un lado, existe el potencial de sobreexponerse y decir hasta lo que no, cosa que sucede frecuentemente. Un comentario íntimo que causa curiosidad, un par de clics en los enlaces correctos y... ¡blam! acaba uno enterándose de cosas inimaginables. Así que nunca está de más recomendar... ¡PRUDENCIA!

El otro precio que pagamos es más sutil pero está muy presente en muchos de nosotros, y confieso que adolezco de este mal: queremos tener respuesta a TODO lo que publicamos, y, de ser posible una respuesta positiva. Nos plantamos bajo el reflector, hacemos una declaración "importante"... y esperamos los aplausos. Claro, cuando no llegan, la frustración aparece. Así de frágiles somos.
"¿Nada más? ¿Tres 'me gusta' y un comentario? Esa shingadera fue brillate, BRILLANTE."
En los (relativamente) pocos años que llevo recorriendo las redes he visto varios grados de sobreexposición, de protagonismo y de frustración. Ohhh, si yo les contara... ¿Pero qué hay detrás de esta brutal necesidad de atención? ¿Así de "comunicativos" somos los humanos? ¿Así de compartidos? ¿En verdad tenemos tantas cosas qué decir y qué mostrar?

Todo se reduce al amor. En serio, creo que estamos ávidos de amor, aún más que de atención. Interpretamos un "me gusta" como un cariñito, y un retuit como una validación. El las redes (nunca mejor utilizado ese término) nos sentimos queridos aunque nadie a nuestro lado nos abrace, acompañados aunque no tengamos un contacto real con la gente, comunicados aún cuando digamos y "escuchemos" puras pendexadas. Amados por nuestro público virtual. Amados, aunque sea un poquito.

Y a más posts, más fotos, más escándalo... más amor. O eso es lo que creemos.

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