noviembre 04, 2009

The Big Apple is Big 1

Hice un intenso y rápido viaje a Nueva York, con el fin de asistir a una convención... y por supuesto aproveché de re-conocer la ciudad. Hace muchos, muchos años visité NY junto con una gran amiga y quedé fascinada, pero también un tanto decepcionada de ciertos detalles. Recuerdo que caminábamos por la 7ª Avenida y si se nos ocurría dar vuelta en alguna esquina al azar, a veces nos encontrábamos con callecitas de miedo. Había mucha gente sin hogar y basura por doquier, sobre todo después de la hora del almuerzo. Eso sí, disfrutamos de los museos y las atracciones de rigor.
Las cosas han cambiado, y mucho. Sea lo que sea que hicieron los alcaldes Giuliani y Bloomberg, les funcionó muy bien. Nada de basura (casi nada), nada de calles peligrosas en el downtown y el midtown (vamos, ni siquiera en Harlem), y sólo vi un par de personas medio viviendo en la calle, aunque parece que sólo acampan durante el día para pedir dinero y por la noche (sinceramente espero) se van a casa o a algún albergue.

Esto es lo primero que vi de NY al aventurarme a las calles. Miércoles, 11 PM, a unos 5° C de temperatura ambiente y con un viento frío, frío:

Gente, gente, gente. Tiendas abiertas aún a esas horas, carritos de hot dogs y shish kebab son la elección para una cena (o post-cena) rápida... y la Serie Mundial a todo lo que da en la pantalla de Times Square, que se pierde entre los anuncios luminosos y otras tremendas pantallas que pasan comerciales una y otra vez. Me sentía en una escena de Blade Runner, nomás faltaba el dirigible en el cielo.
Algo que me encantó fueron las mesitas y sillas que hay en los dos extremos de Times Square (y en otras plazas). Me senté a ver el beis con mi kebab y mi cocota (Diet Coke, please), junto con muchos turistas y locales por igual. La calle recuperada para la gente. La noche que ya es segura y disfrutable.


¿Recesión? Las hordas de turistas en toda la ciudad y las colas (¡colas!) para entrar a comprar a Abercrombie and Fitch me dicen otra cosa. Además, la tienda de Hershey's está atrás de la pantalla Morgan Stanley, así que con un chocolatito se endulza el trago amargo que nos hace pasar la Bolsa.


“...the city that never sleeps” cantaba el buen Sinatra. La energía de NY es tanta que al regresar al hotel por las noches, no podía dormirme antes de las 2 am. Considerando que me levantaba a las 6:30, es un milagro que no se me haya acabado la pila a medio viaje. Mi cámara no tuvo tanta suerte.
(Continuará... of course!)

3 comentarios:

Donaji dijo...

hola!, tú fuiste la que le dijo a una raveler que su bufanda era un Ishbel??? (lo puso en un foro en el grupo de Ysolda), me quedé con la duda de la identidad de la tejedora mexicana :)
pues que padre que anduviste por allá aunque fuera de trabajo, es una ciudad a la que le traigo ganas :)
besos!

Özer dijo...

¡Wow, esa sí es la magia del interné! Efectivamente, me encontré a la chica (no tan chica) en Macy's y como una cajera le chuleó la bufanda, volteé a verla y le dije "That's an Ishbel". Hubieras visto la cara de sorpresa. Todavía no la contacto en Ravelry, pero tengo sus datos y ella los míos. ¡Tejedoras del mundo, uníos! (Y sí, NY está padrísimo, vale la pena el esfuerzo de ir para allá)

Elisol dijo...

Qué bueno que aprovechaste el viaje!

La verdad es una ciudad que a mí me ha encantado, ojalá vuelva pronto un día de estos.

Ando leyendo lo de la bufanda... ¿qué padre nos acerca la tecnología no?

Besos!

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