agosto 22, 2011

Dos para llevar

Andanzas gastronómicas en la gran ciudad...

Admito que soy de paladar aventurero. Desde una buena quesadilla hasta un platillo gourmet, la verdad le entro a todo, salvo contadas excepciones (la pancita y el queso roquefort, por ejemplo). Y me encanta comer fuera, tanto por la experiencia en sí como por el hecho de ahorrarme la planeación, preparación y limpieza posterior a la comida. Algo que me parece tristísimo es llegar con grandes expectativas a un restaurante y salir decepcionada porque la comida no estuvo sublime. Y no es esnobismo, tan sublime puede ser una tortilla con sal como unos huevos benedictinos, simplemente es cuestión de talento en la cocina y prestancia en el servicio.
He aquí dos lugares a los que se puede llegar con confianza, sin complicaciones y sin temor a sobregirar la tarjeta, y que resultan una agradabilísima sorpresa:

Desde Rusia con amor - En Ave. Universidad, cerca de Angel Urraza, está el restaurante Kolobok, un lugar sencillón, así como onda de comida corrida, pero que sorprende con una oferta auténticamente rusa. Rusa transplantada, porque entiendo que los dueños y fundadores son ucranianos. Desde el conocido borsch (sopa de betabel) y el gulash (favorito de toda la Europa oriental) hasta platillos menos familiares, la carta entera es un viaje a las mesas que amorosamente atendían las babushkas rusas. Muy recomendable también el kompot, un ponche frío y refrescante que prepara las papilas para los sabores contundentes de una cocina con profundas raíces en el campo. Espléndidos también los postres y panes. Conocí el lugar gracias a nuestra vecina y amiga rusa-mexicana y fue una gran experiencia dejarse guiar por ella para hacer nuestras elecciones, pero de todas maneras el personal es atento y generoso con la información sobre sus platillos. Lleno siempre, vale la pena llegar temprano... o quizá pasada la hora de la comida entre semana. Por acá su página web, tienen dos direcciones en el D.F.

Tokio vía Hamburgo - ... Hamburgo casi esquina con Amberes, en la Zona Rosa. Ahí está el Restaurante Tokio, con su entrada muy kitsch en donde lucen las muestras de platillos hechas de plástico. Confieso que durante años pasé por ahí y nunca se me antojó entrar precisamente por esos arroces, fideos y sushis congelados en sus reencarnaciones de PVC (comunes en Japón, por cierto), pero hace tiempo vencí la resistencia y me encontré con un lugar excepcional. Desde su entrada con mini-estanque y puentecito hasta los visillos pintados a mano que adornan las puertas, entrar al Tokio es llegar a Tokio. Atendido por una familia japonesa y una hábil cuadrilla de meseros, la experiencia es redonda. Me encanta que reciban con una pequeña porción sunomono (ensaladita encurtida), que las sopas se sirvan sin cuchara (como debe de ser en esta cocina) y que cierren la comida con un platito de fruta. Y para comer en serio, la carta reboza de ofertas conocidas y otras no tanto, pero siempre auténticas y frescas. El sushi es una maravilla y sólo en este tipo de lugares encuentro el nigiri de tamago (huevo) que tanto me gusta. Los precios son accesibles y hay un menú económico de lunes a viernes. Siempre está lleno, pero el servicio es raudo, así que en caso necesario vale la pena esperar.

Gracias a todos los aguerridos inmigrantes que hacen de México su hogar, con ollas, cucharas y todo.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

En la colonia Napoles en la Call de Arkansas encontraras otro restaurant japones y tambien es de familia,se llama Nagaoka.

Ale dijo...

mmmm.. lo apunnntooo!!1 jaja.. soy una comelona,,me encanta probar,, omitiendo las carnes,, jaja,, no tengo taantas millas en mi haber como quisiera, jaja,, pero fui dos días seguidoa al Epcot con tal de desayunar-comer-cenar al rededor del mundo :D (hasta a los tacos fui a dar :DD ) besotessss,,, sigo babeando por el borsch ....mm...

Josep Saditte dijo...

Se me antoja desde rusia con amor, yo he probado el goulash de una prima hungara y es delicioso, Özer.. ¿que tal estan los precios? o.O

Saludos :)
Josep Saditte

Helga dijo...

Ñam, se me hace agua la boca de pensar en tanto platillo rico.

Özer dijo...

¡Saluditos para todos!
Saditte: el restaurante ruso se llama Kolobok, no es nada caro, calculo que sale como comer en Sanborns. Eso sí, como las porciones son normalitas se antoja probar de todo :)

Ale dijo...

... tengo hambrecita y caí de nuevo por acá.... jajaja sauditos linda...

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