abril 26, 2010

Ni tan perdidos

Como lo he mencionado antes, soy fan de la serie Lost. Uno de los detalles que aprecio es la mención tácita de algunos símbolos budistas. El número 108 que se repite de varias formas coincide con el número de cuentas en un mala (“rosario” budista). La rueda con la que se puede cambiar de lugar la isla (don’t ask) tiene la forma de la “rueda del Dharma” con sus ocho ejes: el noble óctuple sendero que lleva a la liberación. Seres fantasmales que por sus apegos se mantienen entre un mundo y otro. Y claro, el nombre mismo de “Dharma Initiative”, tema nodal en la serie. Así como no queriendo la cosa de repente se ve por ahí una tangka (pintura tradicional), unas banderas tibetanas de oración, un personaje que se llama como un maestro Zen... Y el siempre recurrente tema del destino. Concepto en el que el budismo, irónicamente, no cree.

En los capítulos que se transmiten actualmente se está explorando lo que hubiera sido de las vidas de los protagonistas si nunca hubieran tenido el accidente que los dejó atrapados en la isla fatal. Ese mundo paralelo (aparentemente) sería el resultado de que ellos hubieran logrado hacer explotar una bomba de hidrógeno (no less) y con ello cambiado el curso de la historia. O por lo menos, de sus historias. Lo trágico del caso es que, hasta donde hemos visto, sus historias hubieran cambiado, pero ellos en esencia... no. Sufrirían de maneras diferentes, pero serían los mismos sufrimientos básicos. Serían mejores o peores personas en algunos aspectos, pero iguales en su naturaleza interior. Y el libre albedrío resulta... un tanto sobrevaluado, pues más que tomar decisiones, los héroes se ven irremisiblemente impulsados por sus hábitos y por las huellas que les ha dejado el dolor. ¿Nos suena familiar?
A veces no son las grandes acciones las que cambian el curso de la historia, sino los pequeños actos que se repiten una y otra vez. El acumulado de impresiones mentales, la repetición de hábitos, las intenciones profundas, eso es lo que realmente tiene impacto. Como la gota de agua que rompe la piedra tras mucho, mucho tiempo... una acción repetida, un pensamiento que se presenta una y otra vez, una intención fortalecida a lo largo del tiempo... eso es lo que tiene peso al final. No lo digo yo, así lo he oído de mis maestros.

Un personaje de la serie alguna vez dice, al respecto de la posibilidad de cambiar el curso de las cosas: “Whatever happened, happened”. Lo que pasó, pasó. La fuerza del hábito me llevará a hacer las mismas cosas y a tener los mismos resultados una y otra y otra vez. A tropezarme mil veces con la mítica misma piedra. Lo hermoso es que siempre, en cualquier momento, puedo cambiar. Pero, en serio en serio... ¿quiero cambiar?, ¿quiero salir de mi isla desierta?, ¿o simplemente quiero hacerla un poco más cómoda?

5 comentarios:

Xochilt Lanezi dijo...

qué interesante tu reflexión, y luego dicen que ver la tele es pérdida de tiempo, pero en realidad que lo importante es cómo procesa uno lo que vemos ahí.

Cuando las circunstancias de la vida cambian, nos adaptamos a las nuevas situaciones lo que en ocasiones nos hace cambiar algunos aspectos; pero esos cambios no son de fondo, ya que cada quien traemos nuestro propio bagaje de experiencias, valores y hábitos que influyen en nuestra forma de sentir, pensar y actuar.

Una lástima que no seguí esta serie desde el principio, ahora ya ni lo intento porque me sentiría "perdida" (un chascarrillo obvio, jiji)Y llevan ya tantas temporadas que nunca me pondría al corriente. Me pasó lo mismo con Prision Brake, que me empezó a gustar cuando hasta que ví los últimos capítulos de la 4ª temporada, así que tuve que descargarme todas las temporadas para enterarme de algo.

besitos

Ale dijo...

...mjmmm.... yeahhhh... yo le había tomado interés.... pero me topé con la araña gigante y hasya ahí.. creo que debí esperar a la temporada cuando huelguearon los escritores... ... fíjate que en mi otro blog me puse a divagar por el romance de terminator ... ains.... yo pienso que en alguna vuelta cambias el rumbo,, y no pasas por esa piedra,, o de tanto pasar la dejamos lisita,, y muy a gusto ;).. saluditossss... Ale

ohhh... me acabo de enterar que una amiga de la sec se hizo monja...(tibetana) pero ni idea donde está... que cosas,,, la artista del salón............

Özer dijo...

Gracias por los comentarios.
@Ale: ¡aijos! yo nunca ví la araña gigante en Lost, nada más osos polares (je je). Pero tal vez lo que viste fue un humo negro que, pensándolo bien, sí parece pata de tarántula gigante. Gulp. :(

Doña M dijo...

Me he perdido las temporadas en la tele desde la tres. Mi memoria es como sartén nuevo y no consigo recordar qué pasó en el capítulo anterior como para seguir al hilo con el que está pasando. Así que la rento cuando ya acabó.

Lost, como muchas otras series de gran impacto, han utilizado estos... milestones de la cultura, según mis maestros, para hacer que nuestro inconsciente colectivo se relacione con mayor fuerza.

Yo creo que la habilidad de encontrar y descifrar esas frases, banderas, imágenes y referencias "ocultas" habla de lo mucho que estamos conectados, cada quien con su yo interno.

Tuve un novio que decía de mí: tiene la habilidad de ver en lo superfluo, cosas terriblemente profundas. Y por terriblemente, se leía: cosas que yo no quiero ver.

El destino... que gran consuelo para que el futuro no dependa de nosotros.

Me gusta lo que ves.

Anónimo dijo...

Hola, soy Alejandra de Argentina. Estuve viendo tu blog, entradas pasadas. Y cai en un post donde mostras tu primer tattoo...la verdad me re sorprende, yo este miercoles voy a hacerme el mismo tatuaje exactamente en el mismo lugar. ja, queria cometartte la coincidencia...je...lino blog...saludosss

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