noviembre 09, 2010

Ni princesa ni esclava

Sin contar el mágico mundo de Disney, en la vida real tenemos varios tipos de princesas. Las hay por nacimiento:
La princesa Magdalena y la reina Silvia de Suecia
Las hay por matrimonio:
La princesa Mary y el príncipe Federico de Dinamarca

Y las hay porque se les hincha su regalada gana:
Perdón por la mala calidad de la foto, pero juro que la chica trae una tiara en la cabeza
Les presento a Erica, gringuita plebeya de 27 años (aunque parece de 35 gracias al botox, los implantes y las extensiones) que se autonombra "princesa". Hace poco la ví en un programa de TV de esos de desarrollo humano/autoayuda, donde el conductor del programa trataba de hacerla entrar en razón para que a) deje de vivir a costa de sus papás, gastando como loca, b) busque una carrera de verdad y no solo aspire a ser protagonista de su propio "reality show" y c) ¡deje de usar sus ridículas tiaras! La pobre mujer es patética, pero pronto me dí cuenta de que simplemente está actuando en un papel que ella misma (ayudada por su mamá) se ha impuesto, dado que no parece tener ningún otro talento en particular.

Lo que encuentro grave es que esa obsesión por las princesas ya no se limita a las lectoras fieles del "Hola" y a las niñas de 8 años, sino que se está propagando entre mujeres ya bastante mayorcitas. He oído y leído a jóvenes entre 25 y 30 años llamarse entre sí "princesas", e incluso a mujeres ya más cercanas a los 40 años, aunque no los aparenten. Mujeres profesionistas, muy estudiosas y trabajadoras, solteras y en pocos casos divorciadas, que toman como bandera un título nobiliario para sentirse dignas de reverencias y halagos. Reverencias y halagos que se hacen entre ellas mismas, porque más allá de su círculo de princesitas artificiales ni quién las pele...
Otro caso son las chicas que sufren de anorexia y bulimia. Algunas se unen a una subcultura donde también se autonombran princesas y tratan (sin éxito) de lograr metas descabelladas en cuanto a su físico y sus logros escolares, amorosos o sociales... "Porque somos princesas y las princesas son perfectas". Incluso en la tumba.

Insisto, o se es "princesa" porque los papás son "reyes" (en cuyo caso hay el compromiso de tomar el papel de "reina" cuando sea necesario, con todas las responsabilidades que eso implica), o casándose con un "príncipe". Siempre a la sombra de un poder mayor, siempre tratando de hacerce merecedora a los honores, siempre infantilizada en una medida. En todo caso, supongo que estas mujeres modernas que se cargan con el título a ultranza tienen la fantasía de que alguien las cuida, de que alguien más las va a rescatar cuando estén en peligro y de que ese alguien las va a seguir cuidando por el resto de sus días.
Probablemente lo hagan como una broma, pero cuando una mujer de más de 30 años le dice a otra "¡hola princesaaaa!" no me parece nada lindo.

3 comentarios:

Carmen Tye dijo...

Cielos!

Creo que hay tanta competencia por protagonismo que es facilito perder la realidad.. cada dia nos topamos con mas cabecitas huecas..

me gusto mucho el titulo del post!!
besitos

Helga dijo...

Hace algunos años que abrieron un Palacio de Hierro en Monterrey utilizaban una publicidad que decía "Una ciudad llena de princesas tenía que tener su Palacio" y a mi se me derramaba la bilis cada que veía el anuncio. Todas las viejas encantadas, claro... estamos en el pozo.

sacramento dijo...

<Muchísimas gracias por seguir mi blog.Yo también te sigo. Eres un cielo.
XXXXXXXXXXXXXXXXX

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